sábado, 2 de mayo de 2015

Los placeres del condenado - p. once


Algo para los reventas, las monjas, los teneros y para ti...
[…]
dias para pasarte el dia llorando
en un cuarto verde con la puerta cerrada,dias
en que puedes reirte del panadero
porque tiene las piernas demasiado largas,
de contemplar setos...
y nada, y nada, los dias
de los jefes, hombres amarillos
con mal aliento y pies grandes, hombres
con aspecto de ranas, hienas, hombres que caminan
como si no se hubiera inventado la melodia, hombres
que juzgan inteligente contratar y despedir y
lucrarse, hombres con esposas caras que poseen
unas 30 hectareas de terreno para perforarlo
o exhibirlo o vallarlo frente a
los incompetentes, hombres que te matarian
porque estan locos y lo justificarian porque
es la ley, hombres que miran por
ventanas de 10 metros de ancho y no ven nada,
hombres con yates de lujo que pueden dar la vuelta
al mundo y sin embargo nunca salen de los bolsillos de su
chaleco, hombres como caracoles, hombres como anguilas,
hombres
como babosas y aún peores...
[…]
días como este, como tu dia de hoy.
Acaso la lluvia en la ventana tratando de
llegar hasta ti. ¿qué ves hoy?
¿qué es? ¿dónde estás? Los mejores
dias son a veces los primeros, a veces
los del medio y a veces incluso los últimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario