Sabéis que este blog lo utilizo como si fuera mi diario, aunque en lugar de ser yo la única que lo lee, aquí escribo las cosas para que las lea también el público.
Tengo un problema: como hace tanto que no escribo en castellano (después de 6 meses hablando cada día durante 8 horas en inglés) me cuesta bastante formar frases que puedan a llegar a tener sentido, así que intentaré escribirlo lo mejor posible, aparte de que lo podáis entender, también para que os riáis un rato de mi y de mi suerte.
Hace tiempo que estoy buscando un piso para poder mudarme: quiero hacer las prácticas en una ciudad y obvs, necesito una habitación para poder dormir y hacer mis cosas. Después de buscar mucho, de enviar muchos mensajes de whatsapp, de que la gente no me contestase y de muchas otras cosas más, un día pude contactar con una persona para ver una habitación; es decir, le envié un mensaje y prácticamente en seguida me contestó. En ese momento me sentí blessed porque nunca me había pasado que me contestasen tan rápido. Pues bueno, ahí estaba yo, acordando una cita para ese mismo día, dentro de un par de horas, para poder conocernos, ver el piso y la habitación que quedaba libre.
Llegué 5 minutos antes de la cita. No me gusta llegar tarde (alguna vez he llegado un poco tarde y siempre me he sentido como la mierda después de hacerlo) y al cabo de unos minutos llamé al interfono para que me abriesen la puerta. Al cabo de medio minuto ésta se abrió y salió un señor, el cual intuí que era con el que había hablado, acompañando a una chica que, probablemente, estuviera visitando el piso. El señor me miró y me dijo que si había contactado para lo de la habitación a lo que le dije que si y me dijo 'bueno, antes de enseñarte el piso, iba a tomar una cerveza. Ven y te invito'. Yo le di las gracias y fuimos andando hasta el bar más cercano. Entramos, él pidió una caña y yo pedí una fanta de limón. Sirvieron de acompañamiento una tapa de dos rodajas de pan con tomate y boquerones con un poco de patatas fritas.
Estuvimos hablando un rato: que hacía yo, porque me venía aquí, donde iba a realizar las prácticas, etc. Él me estuvo contando un poco su vida, sus amores y como empezó estudiando una cosa y trabajando en una profesión liberal. Me contó porque alquilaba una habitación de su piso y me estuvo comentando que se ve que se han ido de ese piso precipitadamente, por lo que ahora no va muy allá de dineros para los gastos, por lo que tendría que entrar alguien en el piso en breves. Cuando me comentó esto, todas las alarmas saltaron en mi cabeza y lo primero que pensé fue 'UY, OJO CUIDAO'.
Seguimos con la conversación y, de golpe, me dijo que a mi se me notaba que era catalana (not really, yo nací en Ibiza, no en Cataluña, pero bueno, no dije nada) y que como nos enseñan todo en catalán y no en castellano, que se veía que me constaba articular palabra y realizar una frase. Luego me puso un ejemplo de una chica que también estuvo interesada en el piso que es del País Vasco y que, como siempre estaba hablando en euskera, pues que le costaba hablar en castellano y que aquí se tiene que aprender español, que si coges a alguien que está viviendo en un pueblo y lo sueltas en Madrid que no sabe ni hablar. En este momento, me dieron ganas de rebatirle un buen par de cosas porque claro, esto de hablar sin saber no me gusta un pelo pero no, yo callé y seguí escuchándole, asintiendo como una tonta y sonriendo mientras pensaba en como hacer que todo eso terminase y que me enseñase la casa.
Cuando hubo terminado esa primera cerveza, pidió otra mientras se terminaba la tapa y el aliento le apestaba a pescado. Siguió contándome que uno de los inquilinos que tuvo era americano y que le venía genial para practicar el inglés. A continuación se me puso a hablar en inglés (como buen cuñado) para que viera lo bien que hablaba la lengua, a lo que yo le contesté con un par de frases y dejó de hablar. No se si se pensaba que hablaba mal inglés o que pero entre lo que le contesté y que le dije que tenía el título C1, dejó de hablar del tema.
Se terminó la caña y se dispuso a pagar. Estuvo buscando dinero en los bolsillos a lo que dijo 'me he dejado la cartera en casa'. Os juro que en ese momento me dije a mi misma que no iba a sacar la cartera, yo bebí una fanta porque él quería ir a tomar algo; yo solo quería ver el piso. Por suerte, después la encontró y pagó. El camarero le cobró y cuando nos íbamos a ir, se estaba dejando el cambio. Le advertí de que se lo estaba dejando y me miró con cara rara, miró el plato y me dijo que 'menos mal que se lo había dicho porque sino, ya se lo hubiera dejado y no iba muy bien de pelas para ir dejándoselo.'
Nos dirigimos hacía el edificio y me estuvo comentando que hacia un par de años que habían puesto ascensor y que eso había revalorizado el valor del piso, porque sino, subir hasta un cuarto sin ascensor, con la compra, maletas o cualquier cosa de estas pues estaba un poco difícil. Entramos al ascensor más pequeño que he visto en mi vida, casi no cabíamos los dos y, por supuesto, no tenía mucha intención de acercarme a él para poder entrar bien: antes admitir que soy una gorda que el contacto físico (en algunas situaciones). Subimos al cuarto y, aunque todavía quedaba un tramo de escalones por subir, no le di importancia. Pero cuando abrió la puerta del piso... la cosa cambió estrepitosamente.
Fue abrir la puerta y el olor más horroroso a tabaco me sacudió la cara. No tengo en nada en contra de la gente fumadora pero si que lo tengo si tengo que vivir con dos fumadores y la casa entera apesta. Tuve suerte de conocer a la otra persona del piso, ya que el señor con el que me cité me dijo que estaba muy ocupada trabajando y estudiando. De los dos besos y saludos, pasé a la habitación. Tenía bastante luz (es lo que yo más deseo) y era pequeña pero no necesito nada más. Pero ocurrió una cosa: el cover que le habían puesto al colchón estaba sucio, MUY sucio. Evité sentarme o tocarlo para ver si la cama era cómoda o no. Él abrió el armario, grande, bien, hay espacio suficiente para poner mis cosas pero al abrir un cajón (el único que fue abierto durante mi visita) estaba lleno de porquería. 'Ay, este cajón lo tenía que haber limpiado, pero siempre se me olvida. Esta noche lo limpiaré sin falta'.
Pasamos a visitar la cocina y me explica el tema del baño: el baño está en la cocina. Es una puerta sin pestillo, corredera, pero se sabe que si alguien está en el baño, la puerta está cerrada y cuando termines de usarlo pues dejas la puerta abierta. No fue una explicación demasiado convincente, no quiero que mientras me esté duchando venga alguien a abrirme la cortina. Cuando bajé el escalón me fijé en un mueble situado debajo del lavabo. Además de estar roto, estaba muy sucio. 'Este mueble lo tengo que tirar'. Y al girar la cabeza y ver los muebles de la cocina llenos de polvo, migas y tabaco solo podía pensar en la persona que había abandonado la casa hacía poco.
Salimos de la cocina y nos vamos a ver el salón: 'este salón es el comunitario'. No hace falta que os comente que olía mal. Me señaló la habitación de la otra persona y le pidió un palo para poder abrir las ventanas que están situadas a dos centímetros del techo y fue ahí cuando empezaron los gritos. 'QUE SI, QUE YA TE DOY EL PALO, JODER'.
Por último me enseñó por un hueco de la puerta su habitación abuhardillada y era un desastre. Os digo una cosa: soy consciente de que soy una persona desordenada pero mi habitación nunca ha estado como esa.
Al ir a marcharme, el señor me insistía en que si me interesaba, que tenía que decírselo lo antes posible porque tiene que pagar sus cosas y no hay dinero y esta perdiendo dinero y tal. La verdad que visto lo visto, me interesaba poco pero no sabía como marcharme sin comprometerme a llamar en los próximos días.
Cuando pude salir de ahí sólo deseaba poder contarle esto a alguien.
P.D- en un momento me preguntó que si fumaba, a lo que le contesté que no. 'No, si es que yo al ver a la gente ya puedo saber si fuman o sino. Además, se te ve en la piel'.
Creo que he conocido al metacuñado.