Todo empezó un día. Diría alguna fecha pero no me acuerdo.
Sencillamente estaba muy cariñosa.
Pasaron los días y yo seguía igual. Y él también –creo. Pero
me gustaba hablar con él. Todo era ameno, divertido y bueno. Él era bueno
conmigo. Siempre lo ha sido. Cuando necesitaba hablar con alguien de las ganas
que tenia de morirme porque había hecho el ridículo y había sentido demasiado,
él estaba ahí, en su casa, disponible para cuando yo quisiera hablar. Nunca le
pregunté si él quería. Simplemente lo hacia. Quizá debería haber preguntado antes.
Pasaron los días y pasaron las fotos y yo seguía pensando
igual. De golpe caí. Vi cosas –las mujeres pueden ser simpáticas o ser
simpáticas para lograr cosas- y mi cabeza empezó a pensar: de golpe el asco me
invadió, intenté alejarme de él. La mitad de mi cabeza quería pero la otra no.
No pude evitar hablar mal. No pude evitar hablarle mal. Lo sentía muchísimo. Lo siento muchísimo. Él decía que le preocupaba
aunque siempre existe la duda de que algo no sea verdad. Quiero imaginar que todo
lo que siempre dijo lo fuera.
Ahora las cosas no son como antes. Han cambiado desde la
ultima semana pero daría lo que fuera porque volvieran a ser como al principio.
Y es que yo hecho de menos hablar contigo y no puedo evitar
sentirme triste pensando en que te puedes olvidar de mi más rápido de lo que
abres y cierras twitter.



