domingo, 31 de mayo de 2015

Llegando a la muerte




(cuando te pones en la piel de un enfermo)

una pastilla más, una pastilla menos
¿para qué? si ya no me pueden hacer nada bueno.
no puedo levantarme de la cama solo
utilizo un pañal para dormir
porque muchas noches no me puedo ni levantar para ir al baño.
utilizo dos bastones
uno en cada mano
para poder caminar por mi casa.
hace días que no salgo ni a la terraza
porque el sol no me hace bien
ni este viento fresco que los jóvenes agradecen cuando hace calor.
en seguida me resfrío
y tendría que tomar más pastillas.

los 91 me pesan tanto
                                     -o quizá sean 92-
ya ni me acuerdo.
todos los días son iguales
me levantan
me duchan
y cuando terminan, los dejo recogiendo el baño
mientras yo me siento en el sillón
delante de la tele
y me paso todo el día ahí
haciendo cabezadas.
me levanto para comer y para ir al baño alguna vez durante todo el día.
y me paso así todos los días
hasta que llega la noche
y vuelta a empezar.

la vida pasa lentamente.
no quiero tomar más pastillas.
se que me queda poco
y cuando hablo de la muerte con mi familia
ellos se limitan a mirar para abajo
y callar.
los silencios dicen tanto.

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