domingo, 19 de abril de 2015

Música de cañerias -p.uno


Salí del avión arrastrando el abrigo de mi padre y mi cartapacio de poemas. Ann salió a mi encuentro. Vi su cara y pensé, mierda, la quiero. ¿Qué haré? Lo mejor que podía hacer era actuar con indiferencia; luego, me encaminé, con ella, al aparcamiento. No hay que dejar que se den cuenta de que te interesan, porque si no, te liquidan. Me incliné, la besé en la mejilla.
-Qué amable has sido viniendo a esperarme.
-Cómo no iba a venir-dijo ella.
Salimos del aeropuerto. Había terminado mi sucia tarea. El puteo poético. Yo nunca me insinuaba. Eran ellos quienes llamaban a su puta. Y yo acudía a la llamada.
-Chavala -le dije-, cómo te he echado de menos.
-Tengo hambre - dijo ella.

(Ilustración- Un día mientras te echaba de menos y sólo podía oler tu colonia)

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