Una sonrisa
memorable:
[…] mi madre,
siempre sonriendo, queriendo que todos
Fueramos felices, me
decía ‘¡sé feliz, Henry!’
Y llevaba razón: es
mejor ser feliz si
Puedes
Pero mi padre seguía
pegándonos a los dos varias veces por
Semana mientras
Rabiaba en su
esqueleto de 1.89metros porque no
Comprendía que le
estaba atacando por dentro.
Mi madre, pobre
pececillo,
Deseosa de ser
feliz, apaleada dos o tres veces por
Semana, diciéndome
que fuera feliz: ’Henry, ¡sonríe!
¿por qué no
sonríes nunca?’
Y entonces sonreía
ella, para enseñarme, y era la
Sonrisa más triste
que he visto nunca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario