domingo, 9 de agosto de 2020

miedo

 Más que miedo en general es miedo al rechazo específicamente. Es una cosa con la que he vivido desde que tenía 14 años (bastante accurate, ¿verdad?) y todavía recuerdo el día en que ese miedo se volvió irracional. 

Back to the future, pero al pasado. Yo iba a 3º de la ESO. Edad del pavo más que nunca. Me empezó a gustar un chico de mi clase, con el que había ido ya los dos cursos anteriores. Lo llamaremos M (básicamente porque su nombre empieza con M). Realmente no se cómo pasó eso de que me empezase a gustar pero tengo una ligera sospecha. En ese entonces yo estaba muy enganchada a la música de Linkin Park y este chico me recordaba muchísimo a Chester Benington, entonces como Chester era mi 'crush' (amor platónico lo llamábamos en mi época) pues éste chico, poco a poco se fue convirtiendo en mi amor platónico. La vida, que cosas. 

Yo me lo guardaba todo para mis adentros. En el instituto no tenía amigos, sólo compañeros y tampoco es que me fiase demasiado de ellos y ellas para contarles mis intimidades, así que se lo conté a mi madre para poder desahogarme un poco. En fin, el tiempo fue pasando y un día estando yo en el messenger (qué tiempos) una chica de mi clase me abrió chat. Empezamos a hablar y de golpe me soltó la bomba:
- a ti te gusta M, ¿verdad?
Me puse hasta nerviosa. ¿Cómo había descubierto mi secreto más inconfesable?
Le dije que si. ¿Qué iba a hacer? ¿Mentir? Me habría pillado al día siguiente en clase y me lo hubiera preguntado de nuevo y delante de todo el mundo. 
Empezamos a hablar sobre el tema. Ella lo conocía de hacía muchos años porque había ido a primaria con él y pues bueno, me decía que era buen chico y tal. Nada más allá de eso.

Pasaron los días y hubo más gente que se enteró. Entre ellos, el grupo de amigas de esta primera chica (a la que llamaremos MR). Entonces, MR, V, C y A ya lo sabían y con ello vinieron los interrogatorios. No hace falta decir que 'se les escapó' que me gustaba M... y ahí empezaron las risas y las burlas. A ver, yo ya estaba acostumbrada a ellas, ya que A en el curso anterior me había hecho la vida imposible. Así que dos chicos amigos de M (JB y JL) empezaron a amenazarme con que si no le decía a M que lo quería y que me gustaba me iban a pegar una paliza. Estos dos chicos tenían uno y dos años más que yo, así que, literalmente, estaba cagada por lo que me pudieran hacer.

Yo no quería hacerlo, para qué pensaba, si ya se que no le gusto a M. Además de la vergüenza que yo podía llegar a pasar pues a M también le daría vergüenza que una cosa como yo se le declarase. 
Las esperanzas de que todo estuviera tranquilo en clase se derrumbaron. Cada día era una pesadilla y me pusieron de fecha límite un viernes para decírselo. 'Si no lo dices, te pegamos'. La vida esos días era agobiante y un infierno, para que voy a mentir. 
Llegó el viernes y no recuerdo qué pasó pero me escaqueé. A lo mejor les pedí tiempo y les dije que lo haría el lunes, pero que no me pegasen. Me lo concedieron. 

Llegó el lunes y con él el día en el que yo tenía que decir lo que sentía. Y lo tuve que hacer a las 2 de la tarde, después de acabar la última asignatura. Ese dia tocaba educación física. Cuando nos dirigimos a la puerta de salida se paró toda la clase bajo las órdenes de JB y JL.
- Ya sabes lo que te toca - dijo uno de los dos.
Me quería morir. Llegaba el momento. Tenía que expresarme y quedar en evidencia delante de toda la clase, unas 20 personas, de las que ninguna salió a defenderme (estaba claro que nadie iba a salir a defenderme pero yo esperaba que alguien me ayudase en ese momento).
- Bueno, eso M, ya lo sabes- dije yo.
JL y JB: - No no, eso no. Lo tienes que decir. Sino te pegamos.
- M te quiero- pausa dramática donde se paró hasta el mundo
M: - Pues yo a ti no
- Ya lo sabía- añadí yo con la última gota de dignidad que me quedaba.
Me di la vuelta y salí antes que todos, mientras escuchaba risas a mis espaldas. Volví a casa llorando durante todo el camino. 
Cuando mi madre me vió llegar se preocupó y me preguntó qué había pasado, a lo que yo le contesté lo que pude mientras lloraba. Se puso triste y me dijo que no me preocupara, que ya había pasado todo y que si no le gustaba al chico pues allá él. (Con el tiempo y con conversaciones más 'profundas' con mi madre me enseñó a que nosotras somos más fuertes y que no merece la pena rayarse por un tio. ¿Qué no le interesas? Pues bye y si te he visto no me acuerdo. ¿Qué solo lo quieres para pasar un buen rato y ya? Pues que te quiten lo bailado)

Esa tarde recuerdo que fui a la tienda de discos de mi pueblo a mirar a ver si había algo interesante (yo llevaba dinero encima, así que estaba en mi mente comprar algo para levantarme los ánimos). Encontré el disco nuevo de Snoop Dogg Ego Trippin' y decidí comprarmelo de una. Sin pensarlo. Necesitaba algo que me reconfortase el mal trago que había pasado unas horas antes. Así que volví a casa contenta con mi nueva adquisición y pensando que si no hubiera pasado lo que había pasado, no tendría ese disco.

Al día siguiente lo llevé a clase (el disco) porque sabía que a M le gustaba Snoop Dogg, de hecho, ya le había dejado con anterioridad el Rythm and Gangsta: The Masterpiece del mismo artista. Se podría decir que de buena que era, también era tonta. Yo llevaba el disco en la mochila y, al entrar en clase y abrirla, actué como nunca haciendo el gesto de 'ay seré tonta, que ayer lo metí aquí dentro y no lo he sacado' y él se fijó. Me preguntó que qué disco era y le dije que el nuevo, que recientemente me lo había comprado y me pidió si se lo podía dejar para que lo grabase. Dije que si, porque soy tonta. 
A lo largo del día iba escuchando algún que otro comentario por parte de mis compañeros pero intentaba hacer oidos sordos. 
Los comentarios pasaron de sólo en clase a comentarios en los recreos y en una clase optativa que hacía con otros compañeros de las demás clases. Cuando llegaron ahí los comentarios fue querer que me tragara la tierra y desaparecer. Ya hacía tiempo que aguantaba risas y burlas por la parte de esos otros chicos y ahora tenían doble motivo para reírse de mí. Fue el infierno en la tierra. 
Llegó a un punto en el que cuando yo iba a bachillerato seguía aguantando las risas y los 'M te quiero' por los pasillos cuando alguno de esos personajes me veía. Cuando la gente dice que los mejores años de su vida son los del instituto me gustaría que hubieran visto y aguantado lo que mucha gente ha tenido que aguantar durante esa época.


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Lo sé. Mucho texto. Esto viene a que este 'trauma' como lo llamo yo (ya que nunca he ido a terapia ni a un psicólogo para que me diga lo que no funciona dentro de mi cabeza - aunque por otra parte debería ir) me ha marcado la vida. Miedo a relaciones más allá de las que se consideran amistosas. Miedo a decirle a una persona que estás a gusto con ésta y que te diga 'pues yo no' y que te rompa por dentro. Miedo incluso querer quedar con alguien con quien estás bien y que te diga 'eres una pesada, no quiero verte en la vida'. 
No he tenido muchas relaciones de lo que se consideran 'noviazgo' (podría contar 3, la última habiendo terminado en 2018) y aunque desde entonces me hayan gustado otras personas, he tenido siempre este miedo irracional a decirles algo (incluso sólo decirles 'me gustaría pasar más tiempo contigo y conocerte mejor'). Pido consejos a amigas con pareja porque no sé cómo intentar acercarme a alguien sin que me rechacen de la peor manera posible, ponerme en evidencia y hacerme sentir como el peor ser humano en este planeta. El miedo al rechazo es la peor pesadilla que podía tener.  

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