Hoy vengo a hablar de mi y de mis problemas con mi cuerpo (si no te interesa, puedes salir de aquí. No problemo).
Llevo desde más o menos principios de mayo del año pasado siguiendo una 'dieta', pero no es dieta estrictamente hablando, simplemente dejé de comer ultraprocesados. Yo ya no podía seguir el ritmo que llevaba. Vivo en un primer piso (pero como si fuera un segundo) sin ascensor y hubo un tiempo en el que no podía terminar de subir las escaleras sin que llegase a casa jadeando como si hubiese corrido una maratón. El 90% de la ropa que tenía en mi armario no me cabía, me había quedado sin ropa teniendo los cajones y armario a rebosar. Un día vi el método de Marie Kondo para deshacerte de la ropa en tu armario y yo me negaba a hacer lo que hacía ella. No me quería deshacer de mis prendas favoritas por el simple hecho de que no pudiera entrar en ellas más. Yo tenía la esperanza de que algún día mejoraría mi estado de salud, de que me pondría en forma y de que mi ropa me volvería a ir bien. Pero pasaron los meses y yo seguía sin poder ponerme la gran mayoría de ella. Si, había empezado a perder peso (a finales de mayo pesaba 117kg y ya había perdido, no me quiero imaginar lo que pude llegar a pesar) pero no estaba mentalmente preparada para dar el paso 'importante' de ir al gimnasio. Entiendo que no es cuestión de vida o muerte pero si estas muy por encima de tu peso ideal, súmale que llevas unas mayas deportivas ajustadas y se te nota toda la carne y la celulitis y que a los 5 minutos de hacer algo ya estás que parece que te va a dar un ataque pues no me quiero imaginar la imagen que veían los demás. Y entonces a finales de noviembre me apunté y actualmente voy 5 días a la semana durante una hora y media o dos horas, depende del día y de las cosas que tenga que hacer.
Los números de la báscula empezaron a bajar y, actualmente me encuentro en las dos cifras. Estoy muy orgullosa de este camino que no ha hecho nada más que empezar pero hay muchísimas cosas que todavía no me siento cómoda haciendo.
A partir de aquí me gustaría introducir el tema del sexo (OJO CUIDAO que con esto no quiero decir que sea la que más lo hace ni que mi vida sexual sea enorme). Siempre me ha dado vergüenza desnudarme delante de cualquier hombre, pero no por el hecho de que se vean mis pechos u otros temas, sino por mi cuerpo: por mi barriga, mis estrías, mi celulitis... puede ser que la otra persona, durante ese momento, no se fije en esos detalles pero de verdad que durante mucho tiempo me han hecho sentir incomoda (incluso todavía ahora). Y si a eso le añades el tema de mi peso... siento que voy a aplastar a la otra persona y eso no está bien. Puede parecer gracioso en un primer momento cuando lo lees pero saber que pesas más del doble que la persona con la que estás compartiendo la cama, que quieres cambiar de postura y ponerte arriba pero tienes miedo de que peses demasiado y lo aplastes (o le hagas daño, que por el caso me parece igual de grave) pues me incomoda.
Y si dejamos aparte ese tema pienso ¿podría yo llegar a gustarle a alguien? No estoy hablando de mi personalidad (la cual me parece bastante fea, también) sino de mi físico. La gente lo primero que ve es el físico de su contrario y si este no es atractivo, pues a pesar de que la persona sea inteligente, si el físico no atrae, ya no nos interesa. De unos años a esta parte veo una sociedad muy superficial, donde importa más la cara que enseñamos al mundo a través de la pantalla que la cara que de verdad tenemos. Seguro que más de uno/a pensará 'tú eres igual de superficial que los demás'. Pues puede ser, pero no me considero como tal. A mi me da igual que una persona esté delgada o enorme, si hay algún tipo de conexión especial, una conversación agradable y silencios que no son incomodos, me da igual el tipo de cuerpo que tenga o como sea su cara.
En un mundo donde prima el tener un buen look 24/7, cuerpazo, ropa super bonita e ir siempre impecable, yo soy la que se hace fotos poniendo caras raras porque yo no pertenezco al club de las primeras.
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